Att. Dña: Juliana Fariñas.
Presidenta Ilmo: Col. Médicoa de Madrid
Cc/ Pedro Javier Cañones Garzón.
Cc/ Mª Dolores Crespo Hervás.
Cc/Carlos Conzález-Galan.
Cc/ Pedro Zarco Gutierrez.
Cc/ Oscar Roncero García Escribano.
Cc/ Luis esteban Abreu García.
Cc/ Jesús Lago Oliver.
Cc/ Enrique Diaz-Guerra Marroquín.
Cc/ Registro de entrada; Ilmo.Col. Médicos de Madrid.
El motivo de mi carta es transmitirles la
consternación y alarma que ha producido, entre
otras, en la Asociación de profesionales de la
salud mental que presido, la apertura por la Comisión
Deontológica del Ilustre Colegio de Madrid de expediente
disciplinario contra nuestros colegas Dr. Alberto Fernández
Liria y Dr. Angel Sainz Aiz por actos derivados de sus
responsabilidades en cargos organizativos (como Gerente
y Coordinador de Area III, respectivamente).
No sé si ustedes están informados de que
los hechos imputados a nuestros colegas tienen su origen
en la disconformidad de una psiquiatra -adscrita junto
con un psicólogo a un programa infanto-juvenil-
con el criterio de ordenación de sus turnos de
vacaciones. Como es práctica habitual en Madrid
y en toda España, los responsables aplicaron el
criterio de que no era posible que los dos profesionales
adscritos al mismo programa tomaran sus vacaciones a la
vez, de manera que el programa quedara cubierto por al
menos uno de ellos todo el tiempo. Naturalmente, en aquellas
funciones especificas para las que cada uno de ellos pudiera
no estar facultado, otro profesional del área hubiera
podido suplirle fácilmente. En el caso del psiquiatra,
por ejemplo, sería el caso de que se precisara
hacer prescripciones farmacológicas, donde cualquier
otro facultativo psiquiatra del área hubiera estado
disponible.
Sin discutir el derecho que asistía a la psiquiatra
a estar disconforme con la decisión de los responsables
jerárquicos del área, signifiquemos que
la disconformidad fue planteada en Magistratura, juzgada
y fallada a favor de los ahora expedientados.
Lo singular comienza a continuación. Sucede que,
manteniendo la disconformidad con la resolución
de la Magistratura, y considerando al pie de la letra
uno de los argumento de la resolución de Magistratura,
el asunto es sometido posteriormente al amparo de la Comisión
Deontológica de nuestro Colegio de Madrid, solicitando
en principio que éste emita un dictamen que permita
diferenciar las funciones respectivas de psicólogos
y psiquiatras. Y aquí, el tema es ahora sorprendentemente
resuelto por la Comisión, sancionando a dos colegiados
originalmente ”citados” por la demandante,
nada menos que por haber “ordenado y consentido,
en claro perjuicio de los pacientes, la sustitución
de médicos especialistas en psiquiatría
por psicólogos”.
Aquí, lo único que me permito solicitar
de ustedes es que lean cuidadosamente el documento - resolución
de la Comisión Deontológica y valoren por
si mismos si el análisis de los hechos que hace
el documento, merece la aprobación de la Junta
del Colegio o si, como a mi me parece, valoran que existen
indicios racionales de sobredimensionamiento de la cuestión,
si no de instrumentalización de la misma por motivos
sobre los que sólo cabe hacer conjeturas.
Representantes de varias asociaciones de profesionales
nos entrevistamos con la Ilma. Presidenta del Colegio,
Dra. Fariñas, para exponerle nuestro punto de vista.
Debo decir que tuvo la amabilidad de recibirnos y nos
permitió exponer nuestras razones. Nos comunicó
que, por su parte, consideraba que el Comité debía
terminar su trabajo en cumplimiento de los estatutos y
reglamentos del Colegio. Punto de vista razonable que
comprendo, y ante el cual todo lo que puedo desear es
que la revisión en curso del expediente concluya
con su sobreseimiento, ya que ya es tarde para desear
lo que a nuestro juicio hubiera sido más adecuado:
que nunca se hubiera abierto.
Por nuestra parte, no puedo obviar el referirme al creciente
malestar que nos transmiten nuestros asociados y que no
tenemos mas remedio que transmitir a ustedes, entendiendo
que este asunto puede ser origen de una grave división
en el seno de nuestro Colegio profesional y puede afectar
a la percepción de lo que el Colegio representa
para muchos de nosotros.
Somos ya muchos en toda España los que nos preguntamos,
si no hubiera sido más razonable que los servicios
jurídicos del Colegio, u otro cualquiera de sus
órganos, hubiera debido aconsejar a la Comisión
abstenerse, o incluso haber mediado en esta situación,
para evitar que se convierta en lo que está a punto
de convertirse: la causa de un grave conflicto entre colegiados
y un tema que ha adquirido una dimensión absolutamente
desproporcionada.
Nos consta que el Colegio ha recibido, dirigidos a su
Presidenta, numerosas cartas procedentes de Madrid y de
otras comunidades autónomas, de las que suponemos
que los órganos directivos del Colegio han sido
informados, y que deberían ser suficientes como
para que se admita que los criterios organizativos imputados
a los expedientados son una práctica, no sólo
habitual, sino considerada como adecuada en lo que se
refiere al mantenimiento de los programas de la atención
en salud mental a los ciudadanos en periodos vacacionales.
Nuestra Asociación, informada desde que la salida
del expediente, y tras valorarlo detenidamente, en todo
momento ha ofrecido su apoyo incondicional a los expedientados,
y a la vez ha confiado en que maniobras discretas y adecuadamente
dirigidas reconduzcan razonablemente la situación.
Es lo que hemos pedido a la Dra. Fariñas y al Sr.
Consejero de Sanidad, que sería, si se quiere lleva
las cosa a su extremo, verdadero responsable último
de la situación imputada a los expedientados.
Hasta la fecha, hemos eludido deliberadamente la confrontación
a través de la pensa y las acciones mediáticamente
llamativas, considerando que así contribuimos a
que la sobredimensión que ha tomado el asunto no
crezca más aun, en beneficio de nadie. Es por ello
también que tan sólo tras semanas de espera
nos decidimos a ampliar el circuito de nuestras iniciativas
en apoyo de los expedientados permitiéndonos dirigirnos
a ustedes para informarles de nuestra visión de
la situación, confiando en su criterio como representantes
de nuestro digno Colegio profesional.
Atentamente
En Madrid a 25 de junio de 2002.
Ricardo Guinea.
Presidente de la Asociación Madrileña de
Rehabilitación Psicosocial.
Presidente de la Federación Española de
Asociaciones de Rehabilitación Psicosocial.
Col. Nº 34.457
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