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Carta de la A.M.R.P. a la presidenta y vocales del Colegio de Médicos de Madrid (25 Junio 2002)

 

Att. Dña: Juliana Fariñas. Presidenta Ilmo: Col. Médicoa de Madrid
Cc/ Pedro Javier Cañones Garzón.
Cc/ Mª Dolores Crespo Hervás.
Cc/Carlos Conzález-Galan.
Cc/ Pedro Zarco Gutierrez.
Cc/ Oscar Roncero García Escribano.
Cc/ Luis esteban Abreu García.
Cc/ Jesús Lago Oliver.
Cc/ Enrique Diaz-Guerra Marroquín.
Cc/ Registro de entrada; Ilmo.Col. Médicos de Madrid.

El motivo de mi carta es transmitirles la consternación y alarma que ha producido, entre otras, en la Asociación de profesionales de la salud mental que presido, la apertura por la Comisión Deontológica del Ilustre Colegio de Madrid de expediente disciplinario contra nuestros colegas Dr. Alberto Fernández Liria y Dr. Angel Sainz Aiz por actos derivados de sus responsabilidades en cargos organizativos (como Gerente y Coordinador de Area III, respectivamente).
No sé si ustedes están informados de que los hechos imputados a nuestros colegas tienen su origen en la disconformidad de una psiquiatra -adscrita junto con un psicólogo a un programa infanto-juvenil- con el criterio de ordenación de sus turnos de vacaciones. Como es práctica habitual en Madrid y en toda España, los responsables aplicaron el criterio de que no era posible que los dos profesionales adscritos al mismo programa tomaran sus vacaciones a la vez, de manera que el programa quedara cubierto por al menos uno de ellos todo el tiempo. Naturalmente, en aquellas funciones especificas para las que cada uno de ellos pudiera no estar facultado, otro profesional del área hubiera podido suplirle fácilmente. En el caso del psiquiatra, por ejemplo, sería el caso de que se precisara hacer prescripciones farmacológicas, donde cualquier otro facultativo psiquiatra del área hubiera estado disponible.
Sin discutir el derecho que asistía a la psiquiatra a estar disconforme con la decisión de los responsables jerárquicos del área, signifiquemos que la disconformidad fue planteada en Magistratura, juzgada y fallada a favor de los ahora expedientados.
Lo singular comienza a continuación. Sucede que, manteniendo la disconformidad con la resolución de la Magistratura, y considerando al pie de la letra uno de los argumento de la resolución de Magistratura, el asunto es sometido posteriormente al amparo de la Comisión Deontológica de nuestro Colegio de Madrid, solicitando en principio que éste emita un dictamen que permita diferenciar las funciones respectivas de psicólogos y psiquiatras. Y aquí, el tema es ahora sorprendentemente resuelto por la Comisión, sancionando a dos colegiados originalmente ”citados” por la demandante, nada menos que por haber “ordenado y consentido, en claro perjuicio de los pacientes, la sustitución de médicos especialistas en psiquiatría por psicólogos”.
Aquí, lo único que me permito solicitar de ustedes es que lean cuidadosamente el documento - resolución de la Comisión Deontológica y valoren por si mismos si el análisis de los hechos que hace el documento, merece la aprobación de la Junta del Colegio o si, como a mi me parece, valoran que existen indicios racionales de sobredimensionamiento de la cuestión, si no de instrumentalización de la misma por motivos sobre los que sólo cabe hacer conjeturas.
Representantes de varias asociaciones de profesionales nos entrevistamos con la Ilma. Presidenta del Colegio, Dra. Fariñas, para exponerle nuestro punto de vista. Debo decir que tuvo la amabilidad de recibirnos y nos permitió exponer nuestras razones. Nos comunicó que, por su parte, consideraba que el Comité debía terminar su trabajo en cumplimiento de los estatutos y reglamentos del Colegio. Punto de vista razonable que comprendo, y ante el cual todo lo que puedo desear es que la revisión en curso del expediente concluya con su sobreseimiento, ya que ya es tarde para desear lo que a nuestro juicio hubiera sido más adecuado: que nunca se hubiera abierto.
Por nuestra parte, no puedo obviar el referirme al creciente malestar que nos transmiten nuestros asociados y que no tenemos mas remedio que transmitir a ustedes, entendiendo que este asunto puede ser origen de una grave división en el seno de nuestro Colegio profesional y puede afectar a la percepción de lo que el Colegio representa para muchos de nosotros.
Somos ya muchos en toda España los que nos preguntamos, si no hubiera sido más razonable que los servicios jurídicos del Colegio, u otro cualquiera de sus órganos, hubiera debido aconsejar a la Comisión abstenerse, o incluso haber mediado en esta situación, para evitar que se convierta en lo que está a punto de convertirse: la causa de un grave conflicto entre colegiados y un tema que ha adquirido una dimensión absolutamente desproporcionada.
Nos consta que el Colegio ha recibido, dirigidos a su Presidenta, numerosas cartas procedentes de Madrid y de otras comunidades autónomas, de las que suponemos que los órganos directivos del Colegio han sido informados, y que deberían ser suficientes como para que se admita que los criterios organizativos imputados a los expedientados son una práctica, no sólo habitual, sino considerada como adecuada en lo que se refiere al mantenimiento de los programas de la atención en salud mental a los ciudadanos en periodos vacacionales.
Nuestra Asociación, informada desde que la salida del expediente, y tras valorarlo detenidamente, en todo momento ha ofrecido su apoyo incondicional a los expedientados, y a la vez ha confiado en que maniobras discretas y adecuadamente dirigidas reconduzcan razonablemente la situación. Es lo que hemos pedido a la Dra. Fariñas y al Sr. Consejero de Sanidad, que sería, si se quiere lleva las cosa a su extremo, verdadero responsable último de la situación imputada a los expedientados.
Hasta la fecha, hemos eludido deliberadamente la confrontación a través de la pensa y las acciones mediáticamente llamativas, considerando que así contribuimos a que la sobredimensión que ha tomado el asunto no crezca más aun, en beneficio de nadie. Es por ello también que tan sólo tras semanas de espera nos decidimos a ampliar el circuito de nuestras iniciativas en apoyo de los expedientados permitiéndonos dirigirnos a ustedes para informarles de nuestra visión de la situación, confiando en su criterio como representantes de nuestro digno Colegio profesional.
Atentamente

En Madrid a 25 de junio de 2002.



Ricardo Guinea.
Presidente de la Asociación Madrileña de Rehabilitación Psicosocial.
Presidente de la Federación Española de Asociaciones de Rehabilitación Psicosocial.
Col. Nº 34.457

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