GRUPO DE INTRESS

REUNIONES DEL CONFINAMIENTO: 24-4-2020, 8-5-2020, 22-5-2020

Este documento contiene las reflexiones de un grupo de psicólogos de INTRESS.
Este grupo se reúne desde hace 9 años y se nutre de las necesidades de sus áreas de trabajo y de los cambios en las perspectivas de abordaje del ser humano y de su contexto social. Ha ido cambiando y transformándose a través de los distintos psicólogos que lo han configurado.
Mayoritariamente está integrado por psicólogos de los centros de rehabilitación psicosocial de la CAM que gestiona INTRESS en Madrid porque la primera tarea que se le asignó y que les constituyó como grupo tenía que ver con consensuar la evaluación psicológica en estos centros. Pero se ha ido adaptando a nuevos requerimientos y a veces se les han unido otros profesionales de la entidad y algún psicólogo de otras áreas de trabajo de INTRESS
Durante el estado de alerta por COVID-19, el grupo consideró necesario detenerse para analizar con detalle las adaptaciones de aspectos de la intervención psicológica que estaban realizando.
Y, para que no olvidemos, para que todo esto que estamos pasando tenga algún sentido, dejan sus reflexiones por escrito con la esperanza de que puedan ser de alguna utilidad y por poner en valor sus vivencias, su esfuerzo y las vivencias y el esfuerzo de las personas que atienden.

RESUMEN

El contenido de este documento/informe recoge las reflexiones de un grupo de psicólogos de la organización INTRESS en torno a su intervención durante el estado de alerta sanitaria y hasta la fase I del desconfinamiento. En todas las ocasiones, los asistentes a esas reuniones fueron psicólogos que trabajan en recursos de la red de atención a personas con problemas de salud mental de la CAM que gestiona INTRESS. Por lo tanto, sólo se recogen reflexiones que tienen que ver con la intervención en esos centros y sólo se ciñen a la intervención en los recursos en los que trabajan esos psicólogos (centros de rehabilitación psicosocial, centros de día, miniresidencias y equipos de apoyo sociocomunitario, SAPIC).

Durante el confinamiento y hasta entrar en la fase I, las reuniones de psicólogos se han llevado a cabo durante 3 viernes a las 13:00 h. a través de la plataforma zoom. En el anexo del documento, aparece el orden del día de esas reuniones.

Comenzamos la primera reunión reflexionando sobre la nueva situación de crisis sanitaria a la que nos estamos enfrentando, considerando que a pesar de los aspectos negativos, puede resultar sumamente interesante y transformadora a nivel personal y profesional.

Se intercambia cómo nos estamos organizando y las soluciones que hemos ido encontrando para poder seguir desarrollando nuestro trabajo. Los profesionales de las miniresidencias siguen manteniendo la intervención psicológica presencial, y ellos reciben, por parte del resto, un especial reconocimiento.

Una idea clave es adaptarse a las necesidades de cada persona, en la línea de lo que siempre hemos hecho. Explorar, a la vez, otras nuevas necesidades que han ido apareciendo. No hay una intervención única que se pueda diseñar para todas las personas si no que hay que ir, como siempre, ajustándose a sus necesidades y, a la vez, a sus recursos y los nuestros y al derecho a decidir hasta dónde quiere llegar con esos recursos.

Según fueron pasando las reuniones, iba quedando más patente que fuimos aprendiendo a explotar todos los recursos y a adaptarnos a nuevas formas de intervención. Hasta aquí, hasta el inicio de la fase I de desescalada, ha sido un viaje muy interesante.

 

ACTITUDES TERAPÉUTICAS

Desde muy pronto vimos que nuestros modelos de trabajo seguían siendo válidos en esta situación y eran la tecnología que teníamos disponible y nuestras propias actitudes las que fueron determinando la adaptación de nuestros conocimientos para poder dar continuidad a la intervención psicosocial.

La palabra que más se ha utilizado en estas reuniones es “adaptación”. Y, en la reunión del 8 de Mayo de 2020, se concretaron una serie de actitudes terapéuticas que se ponen más en juego en estos momentos:



LA INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA HASTA LA FASE I

La opinión general es hay que ir a las necesidades de las personas y a sus recursos y adaptar la intervención psicológica lo más posible, difuminando al máximo ( o lo máximo que cada uno tolere) los límites de la relación terapéutica y respetando las limitaciones que las personas que atendemos nos quieran poner en relación al uso de las nuevas tecnologías. Sentimos que esta situación nos coloca a todos en un plano de igualdad en cuanto a que estamos todos pasando por lo mismo en el mismo momento histórico y todos tenemos que gestionar una serie de emociones como el miedo al contagio o a perder la vida o la de nuestros seres queridos o contagiar a lo que nos rodean….

El teletrabajo, el confinamiento en el lugar de residencia, los recursos, las nuevas obligaciones…han provocado también cambios en la gestión de nuestra agenda de trabajo predominando una sensación de tener mucho más trabajo .

La intervención psicológica desde el SAPIC es complicada. Este servicio tiene tres programas de intervención: dentro del centro penitenciario (2º grados-Sapic); Programa Puente, atendiendo a personas que están en situación de 3º grado, ubicados en los CIS (Centro inserción social) y liberados condicionales; y el Programa Puente Extendido (que atiende a las personas que cumplen medidas penales alternativas- MPA y suspensiones de condena; en formato grupal e individual). Toda la actividad institucional se ha paralizado. No se puede acceder a los centros penitenciarios, pero se ha seguido trabajando desde casa, continuando muchas gestiones pendientes (citas sociosanitarias, avales, libertades definitivas, alojamientos, etc). Para comunicarse con las personas atendidas, se envían cartas, pero ellos no pueden contestar, de momento. Allí también los funcionarios han disminuido su asistencia. También se ha mantenido contacto telefónico con las familias. Una vez más, en este dispositivo, viven la incertidumbre de que el programa sufra recortes el próximo año, siendo como es ya un programa muy frágil económicamente, aunque de una fortaleza humana impresionante.

En el caso de las miniresidencias, tras el revuelo inicial y la sensación de absoluta novedad del equipo por tener que idear y ajustar los protocolos a seguir (al menos en Móstoles), respecto a las personas atendidas, continúa la intervención individual. Entre ellas, al tener que estar todas las horas en el interior, se ha recogido un aumento en las interrelaciones, y un aumento en la significación de esas relaciones. Se han generado actividades ocupacionales espontáneas, y ellos se han sentido protegidos y acompañados, mostrando mucho agradecimiento a las profesionales. El equipo también se ha fortalecido. Las miniresidencias han creado ya sus propios protocolos para prevenir el contagio y los psicólogos ya están adaptando sus intervenciones a la prevención y al distanciamiento social. Creen que en esta “nueva normalidad” se están introduciendo el uso de mascarillas y el 0 contacto físico como algo a lo que habrá que acostumbrarse y que resulta natural en la nueva situación en la que todos estamos inmersos.

La intervención psicológica que se viene haciendo en los EASC, ya venía respondiendo a algunas situaciones similares como intervenir cuando el único contacto que se te permite es el telefónico o cuando sólo se puede hacer un acercamiento al Otro desde la cotidianidad. Pero se plantean nuevos retos interesantes para estos psicólogos como es el cómo hablar con una persona por la calle de temas complicados a una distancia de más de metro y medio.

Los CRPS y CD mantienen sus líneas de trabajo habitual a través del teléfono y, con quienes se ha podido, han introducido videollamadas. Haciendo frente a la brecha tecnológica (a la que hacemos referencia en varios momentos), los equipos están logrando poner en marcha algunas actividades grupales online.

En los CD han notado muchas más dificultades que en otros recursos para el uso de las nuevas tecnologías para continuar con la intervención.

En cuanto a las intervenciones grupales en formato digital, han ido apareciendo cada vez más según iba pasando el tiempo y seguramente sigamos viendo desarrollos nuevos en este formato. Se trata de un desarrollo de nuestro trabajo y de nuestros compañeros, muy interesante.

El trabajo sobre la pérdida, el duelo, temas frecuentes para nosotros, se presentan también en este estado de alerta sanitaria. Se han dado dos tipos de pérdidas: las más habituales tienen que ver con el haber visto detenidos/anulados los objetivos que cada uno tuviera y, por otro lado, están las pérdidas de seres humanos.

No es lo mismo cómo trabajar la pérdida de un ser humano, de personas que estaban en atención, y cómo trabajar la pérdida, renuncia o parón de los planes que tenían algunas personas. Pensamos que esta situación va a generar muchos tipos distintos de duelo.

En cuanto a la pérdida de seres humanos, en estos tiempos, la distorsión ha sido importante. No podemos, como haríamos habitualmente, acercarnos unos a otros y darnos consuelo, diseñar rituales para despedirnos, juntarnos para hablar… las estrategias para afrontar la pérdida han tenido que adaptarse al confinamiento y, cualquier forma de canalizar lo que se está experimentado y de dar consuelo, ha pasado por el teléfono. Es muy duro no poder hacer una despedida, al menos como estábamos acostumbrados.

En cuanto a las personas que han visto parados los planes que tenían. Aquí el trabajo que se puede realizar es distinto porque, aunque también pasa por el acceso a la tecnología que cada uno tiene, se trabaja individualmente y es más parecido al trabajo sobre duelo que realizamos habitualmente (cada psicólogo, por supuesto, desde su perspectiva).

Muchos psicólogos han sentido que, el equipo, como entorno seguro y sustentador del afecto, ha ayudado a elaborar los procesos de duelo que también nosotros tenemos que realizar.

Creemos que la transparencia en la información sobre el estado de salud de las personas que componen las comunidades de los centros es la actitud más importante aquí. Ir respondiendo a todas las preguntas hasta donde sepamos.

Cuando pase el tiempo, dentro de dos ó 3 años, quizá estaría bien analizar las consecuencias de haber tenido que afrontar las pérdidas en una situación así.

 

OPORTUNIDADES Y DIFICULTADES

Como durante las reuniones ha habido tiempo de expresar dificultades pero también oportunidades de desarrollo y crecimiento, las hemos plasmado de dos maneras distintas que aparecen a continuación.

Las principales dificultades que estamos experimentando ante esta nueva forma de trabajo de manera telemática:

  • En la intervención individual afrontamos grandes retos. No es fácil porque, aunque el uso de smartphone (de sistemas Android) está bastante generalizado, el uso como una herramienta que permita desarrollar algunos aspectos de la cotidianeidad, no es el suficiente en nuestro caso; así nos encontramos con gente que sabe usar y usa frecuentemente el whatsapp y otros que, aunque teniéndolo descargado, no lo usan más que para recibir alguna notificación del centro. Una de las herramientas que podrían sernos más útiles en esta situación son las videollamadas (que además viene de serie en whatsapp) pero están siendo muy escasas y producen, aún, rechazo.

  • Claramente hay una brecha digital. Hay colectivos con los que trabajamos con los que está ampliamente extendido el uso de smartphone y otros que ni si quiera tienen esta herramienta (véase SAPIC)

  • La intervención telefónica tradicional requiere que hagamos mucho esfuerzo cognitivo, se hace larga y genera, finalmente, una sensación de desgaste mental para todas las partes.

  • El número de intervenciones individuales ha aumentado notablemente y, muchas veces, ha desaparecido el concepto “cita” (no hay hora). Nuestra propia gestión emocional también está aquí en juego pues la intensidad y frecuencia de la atención ha aumentado y debemos hacer un esfuerzo extra por organizar nuestros horarios de atención.

  • El uso de nuestros propios teléfonos móviles y medios técnicos para desarrollar la intervención está generando cierta confusión porque llamamos desde “número oculto” y algunas personas tienden a no responder. Por otra parte, el uso personal del teléfono queda muy limitado durante la jornada laboral, y esto puede ser un problema para las necesidades familiares. Además, supone un problema importante para aquellas personas que no disponen de tarifa plana para realizar llamadas o escasa conexión a internet en el domicilio. Consideramos que se nos debería facilitar por parte de la empresa los medios técnicos indispensables para realizar nuestro trabajo (teléfono, ordenador, Tablet, etc.)

  • Lidiar con nuestra frustración y con otra serie de emociones que nos despierta esta situación…es un verdadero reto.

  • Nos encontramos con dificultades para la conciliación familiar, especialmente las trabajadoras y trabajadores con niños/as pequeños. Resulta difícil mantenerse conectado la jornada intensiva de manera continuada y participar en las reuniones e intervenciones sin interrumpir ante las demandas de los pequeños en el domicilio.

Por otro lado, recogemos también las oportunidades que estamos encontrando en esta situación:

  • En todos los equipos que han pasado al teletrabajo se han desarrollado formas creativas de mantener el trabajo en rehabilitación psicosocial. Todas asentadas en explotar las telecomunicaciones hasta donde nos es posible. Esto últimos nos está resultando muy enriquecedor.

  • Destacamos el papel de las familias en este proceso que han facilitado, en muchos casos, el que se pueda acceder a ciertas herramientas digitales

  • En algunos casos, hemos descubierto nuevas facetas en las personas que atendemos en cuanto a cómo perciben el mundo y cómo nos perciben a nosotros. Es gratificante que nos pregunten cómo estamos nosotros y nuestras familias, que se interesen por lo que está ocurriendo, que algunos hayan querido salir a aplaudir e interesarse por sus vecinos, que nos hagan ver que ellos ya habían vivido “confinados” en algunos momentos de sus vidas y esta experiencia les resulta familiar.

Queremos dejar constancia de nuevo de que nos están haciendo falta más recursos tecnológicos y más conocimientos de los mismos. El acceso de la población que atendemos a un smartphone y, si lo tiene, a un sistema WIFI está determinando las posibilidades de muchas intervenciones. Así mismo, la mayoría de los profesionales están echando mano de sus propios recursos y conocimientos en tecnología para poder seguir adelante con las intervenciones. Tenemos que ser muy conscientes de que el poder adquisitivo de las personas que atendemos y de los profesionales es una variable que influye en el acceso y uso de las nuevas tecnologías. Queremos poner en valor el esfuerzo que hacemos, como el resto de nuestros compañeros, para que todo el trabajo en rehabilitación siga su curso.



CONCLUSIONES GRUPO DE PSICÓLOGOS INTRESS MADRID. INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA DURANTE EL CONFINAMIENTO :

1.- Una persona tiene derecho a decidir hasta dónde quiere llegar con la intervención a distancia.

Más que nunca, en este momento, hay que apoyarse en la tecnología hasta donde sea posible para atender a la gente. Siempre teniendo en cuenta el derecho de la persona a decidir no usar los medios con los que cuenta.

2.- Nuestro trabajo tiene que seguir adaptándose a las necesidades que van apareciendo. Explorar nuevas necesidades e intentar responder a las mismas.

3.- Mantener la intervención psicológica que se venía desarrollando con las personas atendidas (tanto a nivel individual como a nivel grupal si es posible) siempre que sea posible y/o las nuevas necesidades nos orienten hacia un cambio en la intervención.

4.- Explorar las herramientas digitales de las que disponemos (hasta dónde se puede llegar con el whatsapp, hasta dónde con Facebook, hasta dónde con herramientas de Google, zoom,….) para poder desarrollar la intervención hasta donde nos permitan.

5.- El trabajo en rehabilitación es un trabajo en equipo así que hay que seguir colaborando con nuestros compañeros en el desarrollo de las acciones que el equipo considere más oportunas.

6.- Las personas que se encuentra en proceso de acogida suponen un reto importante porque aún se está trabajando el vínculo y el compromiso con ellas. Seguimos la misma norma que con las personas que están en proceso de intervención: trabajamos, en este caso, la relación hasta donde las herramientas tecnológicas nos permitan.

7.- Revisar y adaptar nuestra “oferta” de intervención. En todos los casos y con todos los medios disponibles.

8.- Diluir los límites de la relación: acercarnos más, mostrarnos más

9.- Todas las habilidades que tienen relación con la escucha o lo dialógico (cada profesional habla de esto desde su modelo conceptual de trabajo) se vuelven imprescindibles.

10.- Facilitar el desarrollo de comportamiento prosocial si es posible o comportamientos que les vinculen hacia lo social, en este caso, con su propio vecindario.

11.- Apoyar a las familias y mostrarles nuestro agradecimiento

12.- Facilitar procesos de duelo hasta donde nos permitan las tecnologías. Ante pérdidas humanas, mostrar transparencia y contestar todas las preguntas hasta donde podamos.

 

OPORTUNIDADES

AMENAZAS

Casi el 100% de las personas atendidas en nuestros recursos tienen un teléfono  móvil o acceso al mismo

 

Brecha digital. Una parte muy amplia de la población que atendemos no usa  herramientas digitales que le sirven para comunicarse, aprender, cuidarse…Y  otras dependen de tarifas de datos que limitan sus posibilidades gravemente. En  el SAPIC mucha gente sin móvil.

 

 

Desarrollar nuevas competencias digitales

 

Aunque con diferencias en cuanto a los distritos, en una visión general: la  tecnología que más se usa es la llamada tradicional

 

Explorar al máximo las herramientas digitales que ya conocíamos e incorporar  nuevas

 

Interrupción de las actividades de intervención grupales. ¿Cómo seguir?

 

Desarrollar nuevas competencias en nuestra forma de comunicarnos

 

 

Exposición más personal del profesional

 

 

Consensuar con el equipo las acciones que se van a llevar a cabo para que  quien tenga el móvil de contacto o coordine las redes sociales pueda desplegar  las acciones

 

Gestión del tiempo

 

Desarrollar las competencias necesarias que requiere la Telepsicología, e-care,  ciberterapia…

 

Aspectos cognitivos que estamos sintiendo con este tipo de intervenciones a  distancia: problemas para mantener la atención, cansancio mental, cierta  pesadez mental, problemas para producir creativamente…

 

Desarrollar nuevas formas de seguir trabajando los objetivos grupales

 

Nuestra propia gestión de las emociones, por nuestras propias vivencias en esta  situación

 

Establecimiento de nuevas formas de relación entre nosotros y las personas que  atendemos. Exploramos otras aspectos de nuestras vidas que invitan a  compartir entre nosotros

 

 

 

Confinamiento de familias con alto nivel de conflictividad

 

 

Situaciones de pérdida/duelos

 

 

SOBRE EL “DISTANCIAMIENTO SOCIAL” Y LA NUEVA NORMALIDAD

El gobierno de España nos habla continuamente de la “nueva normalidad” y del “distanciamiento social”. Ambos conceptos relacionados con la psicología y que pueden tener una interpretación subjetiva. El gobierno se refiere con “distanciamiento social” a una medida física de separación: con respecto a las personas con las que no convivimos debemos situarnos a más de metro y medio de distancia. Y esto será así, al menos, mientras dure el estado de alerta. ¿Cómo se traduce a nuestras intervenciones?

El tema de la nueva normalidad no lo hemos interpretado nosotros porque el gobierno va dando unas instrucciones sobre prevención y las empresas las van bajando a instrucciones a sus trabajadores, así que nosotros lo que tenemos que hacer es proyectar cómo haremos intervención psicológica con las condiciones que nos impongan. El día que hicimos nuestra última reunión (22 de mayo) algunas medidas ya conocidas que van a mediar las intervenciones presenciales son: mantener la distancia social, estar en salas con ventilación y el uso de mascarillas obligatorio en espacios públicos donde no se pueda mantener la distancia de seguridad. Hay muchas cosas que hacíamos los psicólogos que nos dedicamos a la rehabilitación psicosocial en las intervenciones individuales que requieren cercanía, proximidad…y ahora nos estamos teniendo que transformar. Cada uno de nosotros, estamos esbozando los cambios en nuestro estilo de intervención…aunque no se puede anticipar lo que será y el deseo de controlar todo lo que puede suceder tampoco es útil ahora mismo.

En las miniresidencias ya han desarrollado sus propios protocolos de actuación y las psicólogas están trabajando manteniendo esa distancia en las salas donde se pueda mantener y con el uso de mascarilla y están haciendo posible ese cambio.

Todos pensamos que la limpieza se va a meter dentro de nuestra forma de trabajar como algo cotidiano. Como un elemento del contexto en que hacemos nuestras intervenciones y como un contenido de las mismas.

El espacio con el que cuente cada centro va a influir en el tipo de intervenciones individuales y grupales que se puedan desarrollar ya que hay que calcular espacios y atender que sean espacios ventilados.

LA SALIDA

Al final de la última de estas reuniones, ya supimos que Madrid entraría en la fase I del desconfinamiento el día 25 de mayo de 2020. Lo que suponía un nuevo reto: un regreso escalonado y controlado al trabajo presencial en los centros. Serán las direcciones de los servicios y otros órganos directivos de INTRESS, en nuestro caso, quienes nos dirán cómo volveremos a cada centro de manera segura pero, cada psicólogo, tendrá que decidir a quién es imprescindible citar en el centro.

Pensar en la seguridad de todos es lo más importante desde luego pero, dentro de trabajar con seguridad y de prevenir un repunte de los contagios y las muertes, hay personas que nos va a ser imprescindible ver en los centros porque, debido a la brecha digital, no ha sido posible continuar con la intervención que se estuviera llevando a cabo.

Creemos que irán apareciendo nuevas necesidades en cada fase del desconfinamiento, en esa “nueva normalidad”. Aunque creemos que “ la vuelta”, (esa es la palabra que más usamos: no sabemos a qué vuelta) va a ser “muy rara”. No somos capaces de aventurar qué nos vamos a encontrar. Pensamos que, entre unos y otros, tendremos que desarrollar cómo va ser esta nueva forma de relacionarnos y esto también puede suponer una oportunidad.

Al concepto de desconfinamiento se le ha unido el de “reconstrucción”, son palabras que han entrado a formar parte de nuestras conversaciones habituales. El término reconstrucción puede tener múltiples sentidos a nivel psicológico y, según desde qué perspectiva teórica cada uno defienda, pero, seguro, que va a estar en medio de nuestras intervenciones.

 

FRASES QUE INVITAN A PENSAR

“…la situación nos ha impulsado a poner en marcha otras estrategias…”

“…ahora nos hemos acercado a su realidad cotidiana…”

“…ahora nos hacen preguntas ellos a nosotros, con empatía, y nos dan consejos…”

“…acercar nuestra vida, ayuda a las personas”

“ …no hay una norma para todos.”

“ En esta incertidumbre, es todo “a los mejor”…”

“Todos tenemos que adaptarnos”

“Es un buen momento para compartir”

“ …viendo a ver dónde nos sentimos cómodos…”

“estamos todos en el mismo punto”

“Se impone la vida”

“La vida entra a formar parte de la intervención”

“Son experiencias de transformación”

Esto va a generar muchos procesos de duelo”

Mucha gente no querrá salir porque no sabe si quiere salir”

“…qué nos vamos a encontrar”

 

 

 

Anexos

Orden del día 24-04-2020

  • Compartir las dificultades que nos estamos encontrando en la intervención psicológica durante el confinamiento y cómo las estamos afrontando. Tanto en la intervención individual como en la familiar.

  • Puesta en común de materiales que estemos elaborando o que hayan sido elaborados por otros pero nos parezcan útiles: p.ej. protocolos de intervención psicológica durante el confinamiento, fichas, vídeos….

Orden del día 8-05-2020

  • Uso o no de medidas de prevención en las personas que atendemos. Cómo estamos trabajando el hecho de que no quieran usar medios de prevención o de que se salten el confinamiento.
  • Intervención psicológica en el SAPIC
  • Otras dificultades que estemos enfrentando. ¿Qué pasa cuando han quedado confinadas familias con alta conflictividad en sus relaciones?
  • “Distancia Social”. Cómo se ha solucionado la intervención individual en las miniresidencias. Y el uso de mascarillas y guantes en las intervenciones futuras, ¿cómo lo haremos? En lo individual y lo grupal.
  • Si ha fallecido alguien, gestión del duelo….
  • Si hemos echado mano de algún material de todos los miles que hemos recibido o hemos elaborado los nuestros…consejillos
  • Posibles grupos post confinamiento (a nivel presencial en el centro)
  • Cuestiones sobre el material de conclusiones sobre intervención psicológica durante el confinamiento que estamos ya elaborando en estos últimos días.

Orden del día 22-05-2020:

  • Abordaje del duelo
  • Transformación del profesional durante esta situación
  • Posibles grupos post confinamiento (a nivel presencial en el centro)
  •  Cuestiones sobre el material de conclusiones sobre intervención psicológica durante el confinamiento que estamos ya elaborando en estos últimos días.

 

 

Marisa Baura (CRPS Martínez Campos), Alba Calonge (CD Chamberí), Nuria Cantero (CD  Getafe), Eva Caparroz (EASC Getafe), Manuel Carrizosa (CRPS Getafe), Maite Castaño  (Miniresidencia Getafe), Cecilia Contreras, Marta Cuñado (SAPIC y MR Móstoles), Ana de la Fuente  (CRPS Arganzuela), Montaña Díaz (CD Móstoles), Alejandra García (CRPS Getafe), Visitación  Gómez (CRPS Los Cármenes), Sara González (CRPS Martínez Campos), Leila Hoed (CRPS  Getafe), Laura Jiménez (CRPS Los Cármenes), Kike Luque (CRPS Navalcarnero), Itziar Martínez  (CRPS Los Cármenes), Carmen Medina (CD Navalcarnero), José Luis Menéndez (CRPS  Navalcarnero), Isabel Mercado (CRPS Arganzuela), Rocío Román (CRPS Villaverde), Nieves Santos  (EASC Navalcarnero) y Mª Teresa Vargas (CRPS Puente de Vallecas).

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