LA SALUD DE LA REHABILITACIÓN PSICOSOCIAL

2 diciembre, 2025
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2 diciembre, 2025 amrp

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No podemos sino empezar agradeciendo a nuestros compañeros de la Asociación Madrileña de Salud Mental su preocupación por nuestras condiciones laborales, tanto en lo referente a nuestros salarios como a nuestra salud. Mucho más agradecemos que consideren a los recursos de la Red “igual de esenciales” que los servicios sanitarios, es bien sabido la jerarquía que se da entre los servicios de rehabilitación y de salud mental y la “complementariedad subordinada” de unos servicios a otros. Y es que no en vano la única vía de entrada a los recursos de rehabilitación se hace desde la continuidad de cuidados, tan maltratada últimamente, de los servicios de salud mental.

Que “también deberían ser de gestión pública” es una opinión que podemos compartir o no. El hecho es que, desde su inicio, allá por 1989, la actual “Red Pública de Atención Social a personas con enfermedad grave y duradera” ha sido una red concertada con diferentes entidades privadas. No así la red de centros de salud mental, que empiezan a ser privatizados de forma más sistemática aproximadamente por 2007, y donde algún gran grupo sanitario va extendiéndose como una mancha de aceite e imponiendo un modelo de gestión más hospitalario. Y es que desde principios de siglo se va dando un progresivo y cada vez más acelerado desmantelamiento de lo comunitario, de ese afán por mirar y tratar a la persona en su contexto. No es el monopoli de la rehabilitación, es el monopoli de la salud mental (y de la salud en general) desde un modelo neoliberal donde todo es negocio y se impone el rendimiento y la mejora continua, donde se culpabiliza a las personas, y a los profesionales, de lo que ocurre sin tener en cuenta las condiciones sociales, y donde de alguna manera nos coaccionan para “optimizarnos”, como dice Byung- Chul Han (2021: 2023). Es pues, un problema estructural de la sociedad burbuja, de la inmediatez, de la fragmentación. Es el problema social de la polarización y el populismo, donde se dan presuntamente, soluciones simples a problemas complejos, y donde cada uno debe apañarse como pueda porque se rompe lo social y se prima lo individual, que aísla y separa. La sobrecarga profesional, la pérdida del trabajo en equipo y el burn out están más del lado de los servicios, ahora les vuelven a llamar centros, de salud mental. El modelo de atención en salud mental, por falta de tiempo o las razones que sea, viene a ser la consulta, la contención química o mecánica, y la coordinación entre diferentes equipos o dentro del mismo equipo se vuelve problemática. Lo biopsicosocial se va haciendo más “biopsico”, lo social se obvia, y lo psicológico vuelve a estar subordinado al modelo médico. Se pierde el relato, la narración de los trastornos mentales, y se nos inunda de datos sin sentido.

Es la red pública de atención social la que, con sus aciertos, errores y carencias, sigue siendo la garante de un relato comunitario, la que sigue haciendo rehabilitación psicosocial para que las personas puedan mantenerse en su entorno, y la que puede ofrecer alternativas al modelo médico de enfermedad mental.  Ahora sí, estamos en condiciones de reflexionar y ofrecer un modelo alternativo de “enfermedad” o trastorno mental, de corte transaccional y socio-psico-biológico, y también podemos ofrecer resultados de la eficacia de esta práctica.

Como mantiene Fernández Blanco (2020), la rehabilitación psicosocial, cinco décadas después de la reforma psiquiátrica, sigue estando vigente, y sus principios están bien establecidos. Estos pilares básicos: individualización, inclusión social, autonomía y capacidad de decisión, y adaptación al entorno próximo, siguen teniendo sentido. Es verdad que desde los clásicos trabajos de Anthony (1977), la rehabilitación psicosocial ha ido evolucionando. Podemos citar a Farkas y Anthony (1989) o a Liberman (1998), que transitan desde el modelo más clásico al paradigma de recuperación (Liberman, 2004; Farkas, 2007). A esta evolución del modelo de rehabilitación no ha sido ajena la Red, que va trabajando, reflexionando e incluyendo enfoques nuevos o técnicas diferentes. Así, Rosillo, M. y cols (2013) hablan del diseño de los servicios desde la recuperación. La persona en atención siempre se ha tratado de poner en el centro, y el paradigma de recuperación hizo esto más evidente, enfatizando la participación de las personas en su propio proceso, reflexionando en el diseño, y re-diseño, de los servicios, de los programas y actividades. El eje puesto en los derechos humanos es otra vuelta de tuerca en el mismo sentido. La declaración universal de los derechos humanos, y la declaración de los derechos humanos de las personas con discapacidad nos obliga a repensar alternativas para lograr las aspiraciones de siempre. Nos obliga a pasar desde la discapacidad, poniendo el foco en la persona, a la diversidad, mirando las condiciones sociales para facilitar la participación y la inclusión social. La perspectiva en primera persona y el activismo de personas afectadas; escuchadores de voces, “libertos de la psiquiatría” y otros grupos de ayuda mutua, nos obligan a plantearnos nuestro “cuerdismo” y nuestro afán “capacitista”, y mirar qué quieren, qué necesitan y qué nos piden las personas que atendemos. Nuestros objetivos siguen siendo facilitar el empoderamiento de las personas, su participación y su inclusión social, acompañarlas en sus procesos para mejorar el funcionamiento psicosocial, el bienestar psicológico y la satisfacción con sus vidas.

Es en el diálogo entre personas de diferentes espacios sanitarios, sociales, formales e informales de las personas donde los distintos actores van co construyendo la recuperación de la persona, que dirige el proceso. Esto implica tres conceptos fundamentales para la rehabilitación psicosocial: el vínculo, el trabajo en equipo y la coordinación.

 Es importante revindicar el establecimiento y mantenimiento del vínculo, de la relación entre personas como instrumento fundamental de las intervenciones, no solo de rehabilitación sino de cualquier índole terapéutico. Y es importante por la pérdida de sentido de la sociedad contemporánea, donde la digitalización parece sustituir al contacto humano. No lo olvidemos, es la relación lo que “sana”, es la relación lo que puede convertir este mundo en un infierno, como decía Sartre (“el infierno son los otros”) o nos puede devolver al mundo del nosotros compartido.

Algo que ha sido un eje primordial en la red pública de atención social para personas con trastorno mental grave de la Comunidad de Madrid, es el trabajo en equipo. Desde sus inicios, se ha apostado por un trabajo interdisciplinar para ofrecer una atención integral e integrada a las personas y sus entornos. El trabajo en equipo permite un diálogo mayor, la integración de perspectivas diferentes para desplegar una intervención holística en los diferentes lugares donde habita la persona.

 Es desde esta lógica desde donde se puede hablar de coordinación, tanto interna como externa. La coordinación permite distribuir las tareas y compartir las diferentes perspectivas en un diálogo orientado a los objetivos que tiene la persona. Lejos de ser una pérdida de tiempo, como parece desprenderse de un modelo basado en la “caja”, coste por intervención médica”, que supone el número de consultas realizadas, se nos antoja un espacio crucial para facilitar el despliegue de comportamientos y la mejora de relaciones, en distintos contextos donde la persona va desplegando su vida. Es también un espacio este de la coordinación que puede permitir acciones más amplias y comprensivas para incidir en las condiciones socio comunitarias que permitan la sensibilización social y la lucha contra el estigma, y quién sabe, facilitar el cambio de actitudes sociales hacia el trastorno mental grave. Es la que permite una mejor intervención en “la circunstancia” que diría Ortega y Gasset.

Los espacios de reflexión siguen existiendo en algunos de los lugares de la Red, desde la Asociación Madrileña de Rehabilitación, a grupos específicos, interdisciplinares y donde participan profesionales de varias entidades (grupo de género, grupo de prevención del suicidio), hasta espacios en diferentes entidades (jornadas, líneas de investigación, por ejemplo de la Fundación de Hermanas Hospitalarias, cátedra contra el estigma de grupo 5 con la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid,…).

Para acabar este breve alegato, y “como sabe más el loco en su casa que el cuerdo en la ajena” como decía Sancho a D. Quijote, dejamos unos apuntes sobre algunas de las aportaciones que se viene haciendo en Madrid desde los diferentes lugares de la rehabilitación psicosocial. Sin ánimo de ser exhaustivos y con el afán de ofrecer algunos indicios que nos permitan valorar la salud de la Red en estos momentos, podemos señalar:

  • En la página Web de la Asociación Madrileña de Rehabilitación (AMRP) se recogen varios documentos acerca de la recuperación, prevención del suicidio, lucha contra el estigma, mujer, salud, y un informe sobre los derechos humanos de las personas con discapacidad (https://www.amrp.info/informes_derechos_humanos/)
  • En la misma página Web se puede ver el congreso de febrero de 2025 acerca de los determinantes sociales de salud (https://www.amrp.info/relatoria-visual-ix-congreso-de-la-amrp/)
  • En 2024 se ha logrado un 68,72 % de personas integradas en empleo sobre el total de atendidas en los 29 Centros de Rehabilitación Laboral (CRL) de la Red de la Comunidad de Madrid.
  • Estudio sobre las características de la población inmigrante atendida en la Red (2016), o la perspectiva cultural de su atención (2022), realizada por el equipo del PRISEMI (grupo Exter)
  • Estudios sobre burn out profesional (2018), o rehabilitación cognitiva (2015) de la línea de investigación de la Fundación de las Hermanas Hospitalarias
  • Publicaciones varias de la cátedra contra el estigma del grupo 5, como los libros contra el estigma, o el libro de los micro estigmas
  • El estudio sobre el impacto socioeconómico del grupo 5, en el que se comenta un retorno social por cada euro invertido de 2,13 euros
  • El estudio sobre el impacto económico y social en el CRPS “Martínez Campos”, de Intress, en el que se aprecia un retorno social por cada euro invertido en un intervalo desde 2,66 a 3,33 euros

Valgan estas pinceladas para mostrar algo del dinamismo que se puede apreciar en los equipos y los servicios de la Red Pública de Atención Social a personas con trastorno mental grave de la Comunidad de Madrid, en su afán por mejorar su atención a este colectivo, más allá de “monopolis” y privatizaciones.

Referencias bibliográficas

  1. Buyng- Chul Han (2021). Psicopolítica. Ed Herder. Barcelona
  2. Buyng- Chul Han (2023). La crisis de la narración. Ed. Herder. Barcelona
  3. Fernández Blanco, Juan Ignacio (2020). La rehabilitación Psicosocial: apuntes para la reflexión y el debate. Revista FEARP. Volumen 18, N.º 2
  4. Anthony, W.A. (1977). Psychological Rehabilitation. A concept in need of a method. American Psycologist, 32, 658-662
  5. Farkas, M.D. y Anthony, W.A.(comp.). (1989) Psychyatric rehabilitation programs. Putting Theory into practice. John Hopkins Univesity Press
  6. Liberman, R (1992). La rehabilitación del enfermo mental crónico. Martínez Roca
  7. Liberman, R y Kopelwicz, A. (2004). Un enfoque empírico de la recuperación de la esquizofrenia: definir la recuperación e identificar los factores que pueden facilitarla. Rehabilitación psicosocial;1(1):12-29
  8. Farkas, M.D. (2007). The vision of recovery today: what it is and what it means for services. World Psychiatry. Jun;6(2):68–74. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2219905/
  9. Rosillo, M; Hernández, M; Smith, S (2013). La recuperación; servicios que ponen a la persona en primer lugar. Asoc. Esp. Neuropsiq; 33 (118) 257-271 doi: 10.4321/S0211-57352013000200003
  10. Página Web de la Asociación Madrileña de Rehabilitación Psicosocial. (https://www.amrp.info/informes_derechos_humanos/) (https://www.amrp.info/relatoria-visual-ix-congreso-de-la-amrp/)
  11. Recalde, F; Gallego, R; Hornillos, C. (2018). Análisis descriptivo de la población inmigrante atendida en la Red Pública de Atención Social a personas con trastorno mental grave de la Comunidad Autónoma de Madrid 2014-2016. Boletín de la Asociación Madrileña de Rehabilitación Psicosicial. N.º 39. 16-41. chrome-extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://www.amrp.info/wp-content/uploads/2019/12/REVISTA-AMRP-diciembre-2019_PLIEGOS1.pdf
  12. Recalde, F (2022). La atención a personas inmigrantes con trastorno mental sin hogar desde una perspectiva cultural. Rehabilitación psicosocial. Vol 18. N.º 2
  13. Líneas de investigación Fundación Hermanas Hospitalarias:
  • Del Olmo, F; González-Blanco, M; Sarró, S; Grácio, J; Martín-Carrasco, M; Martínez-Cabezón, A.C; Perna, G; Pomarol-Clotet ,E; Varandas, P; Ballesteros-Rodríguez, J; Rebolleda-Gil ,C; Giovanna Vanni, G; Eduardo González-Fraile, E y el grupo INTER NOS (2018). Actitudes de los profesionales de la salud mental hacia la enfermedad mental: factores profesionales y culturales en el estudio INTER NOS. Volumen 269, páginas 325–339. https://link.springer.com/article/10.1007/s00406-018-0867-5
  • Grupo de estudio de rehabilitación cognitiva de las Hermanas Hospitalarias (2015). Un ensayo clínico multicéntrico, aleatorizado y controlado de terapia de rehabilitación cognitiva computarizada para la esquizofrenia. Schizophrenia Bulletin , volumen 41, número 6. https://academic.oup.com/schizophreniabulletin/article/41/6/1387/2526033
  1. Grupo 5:
  2. Alvira, F y Salamero, C. (Coord) (2024). Impacto económico y Social en el CRPS Martínez Campos. Intress